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Individual: Marcos Gomez

February 5th, 2008 · 1 Comment

Marcos Gomez 

 Publicado en el número 35 de la revista UNO.

Intro: Juan La Torre. Texto: Marcos Gómez. Fotos: Gerard Riera 

Barcelona… Está más que claro lo buena que es como ciudad para patinar. A esto le sumas la bola de nieve que suponen los medios de comunicación internacionales, enseñando  lo mejor de éste lugar, esa misma bola que arrastra cada vez más a miles de skaters de todo el globo terráqueo… y la situación para los que hemos nacido aquí llega a ser en algunos momentos agobiante. Y es que dentro de esa bola hay individuos que muestran un respeto infinito a los locales, a los spots y a la ciudad en general, y otros indeseables que mejor se hubieran quedado en sus casas. Hablo de guarros que no son capaces de levantarse a tirar los restos de sus meriendas o sus xibecas vacías a la papelera que tienen a menos de diez pasos, o los mismos que pasan olímpicamente de relacionarse con los locales (skaters o no skaters), creando mini-guetos donde parece poco “cool” hablar el idioma nativo. ¡Y eso que aquí tienes dos para elegir! Además de todo esto, mientras tanto, revientan los spots haciendo todos los trucos posibles, así que cuando vayas a sacar una foto o a grabarte una ronda probablemente ya estará todo hecho… Para un skater profesional nacido aquí y que no tiene intención de mudarse al otro lado del charco a perseguir el sueño americano (ya que la realidad es que estamos construyendo el “sueño europeo”) la cosa se complica bastante. Una muestra fotográfica en plan irónico es la que véis en estas dos páginas: un spot perfecto como éste puede convertirse en algo inservible después del paso de las masas. Marcos Gómez es un local de toda la vida, conocido por su skateboarding creativo y por buscar y encontrar spots nuevos. Es uno de los padres de lo que hoy se conoce como skate “furtivo”. En las siguientes páginas vamos a tener la oportunidad de saber lo que piensa este individuo y nos explicará cómo se las arregla para seguir patinando en su ciudad alejándose del boom.

 Señoras y señores…

…con ustedes, Marcos Gómez.  -  Juan La Torre

 

 Marcos Gomez 2

Spot destroy, Barcelona

Marcos Gomez 3

Marcos Gomez fs-nosebluntslide 

 

No puedo creerme lo que veo al mirar la plaza cada día durante estos últimos seis meses… Anoche mismo, conducía bajando por Numancia y al pasar por Sants lo único que me recordaba dónde estaba eran el tejado ondulado y las cuatro mesas que quedan en pie. El resto del espacio estaba ocupado por unas feas vallas de metal que delimitan las obras que se están llevando a cabo a consecuencia de la remodelación de la estación de tren. Estas obras están removiendo de nuevo las entrañas de la ciudad, cruzadas desde hace tantos años por las líneas de metro que tan útiles nos resultan para ir de spot a spot. Estas líneas también se van a cruzar ahora con las vías de la nueva competencia que les va a salir a las múltiples compañías de vuelos low cost que operan en la península: ese tren de alta velocidad al que todo el mundo le gustaría que mandaran a circular por el litoral en lugar de por debajo de sus mismas casas. Según aseguran, hasta La Sagrada Familia corre peligro por las vibraciones creadas primero por las obras y más tarde por el tren. ¡Y con razón! A veces sentado en un banco de la plaza puedes sentir cómo todo tiembla cuando un tren de cercanías o el metro pasan por debajo. La vista desde el parking del hotel sobre la estación no es menos dantesca: las excavadoras y grúas casi no dejan ver los restos de SNT.

 

Sin embargo, aún bajamos y quedamos en las mesas para patinar, vamos arriba y abajo por el pasillo de bancos, cada vez más corto, lidiando con los transeúntes que no tienen más sitio por donde pasar, respirando el polvo que sale de la destrucción de las baldosas, como si quisiéramos llevar aún más adentro la esencia de nuestro spot. Aprovechamos la esquinita que han dejado libre, por el momento, para darle a los quizás últimos trucos que caerán en ese suelo, con la incertidumbre de no saber cómo acabará todo.

 

Ahora a muchos skaters les va a tocar mover ficha, o mover el culo, y marcharse a otro spot. Muchos ya se están moviendo hacia el centro, otros a Paral·lel… ¿Por qué no? Por mucho que en tu patín sólo te montes tú, siempre gusta encontrarte con tus amigos para patinar, conocer a otros, hacer amigos extranjeros, así siempre es mucho más divertido, o al menos lo era al principio, cuando aún no había ocurrido todo este boom pre-ordenanza cívica. Encontrar gente nueva en la plaza era todo un acontecimiento, compartir y llevar por los spots de la ciudad a los invitados era motivo de engorile y alegría, y todos estábamos tan contentos.

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Frontside smithgrind 

Pero los que primero vinieron volvieron con otros y se fueron por su lado, y estos nuevos también lo hicieron con los siguientes, y con los siguientes, y vinieron más pros, y luego hasta autocares. Overbooking en la ciudad. Vecinos que empezaron a cansarse, quejas, reportajes anti-skaters por la tele, skatestoppers aquí y allá…

Donde antes habías podido patinar a tus anchas ahora podías ir sólo a ciertas horas o simplemente no ir nunca más. Incluso ha habido spots reconstruidos para que no se puedan volver a patinar. Sólo hay que darse una vuelta por lo más conocido de la ciudad. Por cierto, hablando de civismo, me da la impresión de que todo continúa como si la maldita ordenanza no hubiera existido. El centro es el sitio más caliente en cuanto a las posibilidades de conseguir llevarte una multa. Se tuvo mucho miedo al principio, cuando pusieron las primeras y quitaron patines, pero últimamente he ido de paseo por el Macba y la verdad es que todo sigue como siempre, con la plaza convertida en el ombligo del skateboarding de la ciudad, llena de locales, de los venidos de toda España, de los demás europeos y de gente del otro lado del charco. Todos patinando a la vez por la plaza, por las calles para ir a otro spot, para comprarse un falafel o tomarse un café en compañía. O la policía parece haberse vuelto algo perezosa después de las elecciones, o bien es el espíritu desafiante de los skaters que no tienen miedo y que siguen siendo irreverentes y despreocupados ante las leyes como si no fueran con ellos y se mantuvieran al margen.

 

Siempre he sido una persona inquieta a quien le ha gustado ir de acá para allá montado en su tabla. Como muchos otros, comencé a patinar en un lugar en el que sólo había un trozo de suelo liso, así que con el ansia de patinar los lugares que veía en los vídeos, patinar algo que al menos se le pareciera, siempre he tenido la iniciativa de ver qué había más allá de donde ya había estado. Desoyendo las advertencias de mis padres, no me lo pensé en el momento de coger el tren y plantarme en Sants un día, con tan mala suerte de que un afamado afanador de patines de la época me obligó a volver a casa sin mi tabla. Ya no me quitaron otro patín nunca más, pero sí continué yendo, viniendo y recorriendo la ciudad con los amigos que iba haciendo por el camino, porque los que había dejado con su perritis aguda en el pueblo acababan por no llamarme y, finalmente, desapareciendo del mapa y dedicándose a otras cosas. Y como yo, muchos otros chavales de otros pueblos cercanos a Barcelona con poco apego a la escena de su pueblo también cogieron el camino a Sants y acabamos juntándonos todos ahí cada fin de semana.

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Frontside ollie 

Ya por entonces nos movíamos por toda la ciudad, subíamos a patinar al mítico Turó Park y sus alrededores, bajábamos a la plaza y echábamos horas y horas patinando y haciendo todo tipo de locuras para divertirnos… Eso sí, los domingos quedaron instaurados como el día del furtiveo gracias a Sito y a Willy y a sus locas teorías.

En ellas se nos comparaba con los cazadores en la selva y Felix Rodríguez de la Fuente (con banda sonora de “El Hombre y la Tierra” incluida) en plena expedición de búsqueda de los más recónditos spots para patinar. Al ser el día más tranquilo en la ciudad nos íbamos por todo el centro patinando cualquier spot, pasábamos por Universidad, la Catedral, encerábamos los bordillos del Macba… Íbamos a otras ciudades: Sabadell era la estrella. No iba nadie más a parte de nosotros, a bordo de un Opel Omega familiar que dejábamos abierto con la música a tope en el spot hasta las tantas de la madrugada, mientras patinábamos sin quejas de nadie, sin policía, a nuestras anchas. El otro día hablaba con un local de allí y me comentaba cómo estaban hasta las narices de que casi cada día hubiera gente de fuera patinando sin respeto, ni hacia ellos, ni hacia la gente que pasea por el lugar, consiguiendo al final que la policía les eche a los que son de toda la vida.

 

Nunca me dio palo coger un tren, un bus o el metro, ni conducir el coche (cuando ya tuve la edad y el dinero para poder hacerlo). Con el tiempo y la masificación de la ciudad me ha empezado a gustar un poco menos compartir la sesión con demasiada gente patinando o sentada a la vez en el mismo spot que ya otros han patinado demasiadas veces antes. A esto le añadimos el verme involucrado en esos compromisos que los sponsors traen de la mano y ya tenemos los motivos más racionales para intentar moverme casi cada día a un sitio diferente. La manera de afrontar mi skate día a día sigue siendo la diversión, pero me estaría engañando a mí mismo si dijera que no tengo en cuenta los proyectos que siempre andan en marcha con revistas, para diferentes sponsors. Me encanta patinar los spots de siempre, en cierta manera siento un apego y un cariño por ellos y no me canso de pasar por ellos de vez en cuando, aunque en vista de lo que hay que hacer para que todo el mundo, incluido yo, esté contento, me valgo de mis ganas de moverme para conseguir patinar todo tipo de terrenos inéditos. Sí, estos son más atractivos para los medios, pero lo que es más importante es que son más inspiradores a la hora de dejar correr la imaginación en el fluir de la sesión. Trato de conseguir un equilibrio, colegas con ganas de patinar lo que sea y un spot que engorile. Es la combinación perfecta para pasarlo bien y, por qué no, producir un poquito.

Marcos Gomez 6 

Frontside tailslide 

Barcelona ha estado cambiando a un ritmo vertiginoso desde que, a mi parecer, a los skaters nos tocara la lotería con las olimpiadas de mil novecientos noventa y dos. Venga a construir cosas nuevas, a modernizar y mejorar la habitabilidad de barrios por los que antes no se podía ni pasar. Más espacios públicos, quién sabe si con algún arquitecto o diseñador con raíces o aún militancia skater detrás, porque es increíble lo patinables que son las construcciones y el mobiliario urbano que aparecen por todos los lados. Aunque, con todo esto, lo que aparece como hongos por todos lados son los grupos de skaters, bien guiados por el instinto que tenemos muchos, o por odiosas ciber-guías de spots en forma de mapas de metro con fotos incorporadas, aunque sea totalmente el anti-feeling de lo que supone hacerlo uno mismo. En muchos casos, ya no se conocen nuevos amigos, ya son sólo unos conocidos unidos por productivos intereses.

 

La ciudad y sus alrededores han pasado a ser un terreno explotado, y, si tienes ganas de hacerlo un poco bien y a tu manera, no queda más remedio que seguir tu propio sendero y buscar más y más para pasarlo mucho mejor. Las ganas de ver dónde me lleva la siguiente misión y de patinar lo que encuentre, sea lo que sea, siempre son más poderosas que el imán de banco y culo que abunda en muchas plazas. Haría lo mismo con o sin compromisos. Lo hago a pesar de que la excursión a veces me lleva a un spot que es lo peor. Voy a seguir haciendo lo mismo porque lo importante no es el destino sino el hacer el camino, aunque, de vez en cuando sí que hay una olla con monedas de oro al final del arco iris que te hace asquerosamente rico a base de momentos felices encima de un patinete aún después de dieciocho años.  -  MG

 

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Tags: 04.JUAN · Entrevistas · Skateboard

1 response so far ↓

  • 1 skaterspyke // Jun 4, 2008 at 11:54 pm

    Skate Or Die , If You Are Not Gay

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